En El tiempo que tenemos (We Live in Time), el director John Crowley (Brooklyn) narra una década en la relación romántica de una pareja (Andrew Garfield y Florence Pugh), utilizando una estructura no lineal en la que el tiempo es mucho más que una palabra en el título. La historia sigue a la pareja en distintos puntos de su relación, en desorden, desde que se conocen y su relación evoluciona, hasta los momentos más tristes y oscuros de sus vidas juntos, con el objetivo de representar, de forma poética, los paralelismos y altibajos cíclicos en sus diversas etapas. Esta estructura recuerda a otros romances narrados de forma fragmentada, en el estilo de otras como Annie Hall, (500) Días con ella y Triste San Valentín. Sin embargo, tiene un fondo más existencial que, por momentos, incluso coquetea con el cine tardío de Ingmar Bergman, aunque edulcorado con la típica música emotiva en los momentos correctos para exaltar las emociones que Garfield y Pugh llevan a la pantalla con maestría. Gran película para disfrutar en pareja de manera superficial, pero que brinda una bella reflexión sobre el dolor, la alegria y la fugacidad de la vida.
Esta no fue su primera película (ese honor corresponde a ‘The Falling’, protagonizada junto a Maisie Williams de ‘Game of Thrones’), pero no hay duda de que ‘Lady Macbeth’ es de las más importantes por marcar el punto preciso en que despega la carrera de Florence Pugh. En ella interpreta a Katherine, una joven mujer en un matrimonio arreglado con un terrateniente de la Inglaterra rural en el siglo XIX, obligada a ser prácticamente una esposa trofeo confinada a su hogar, aunque ella decide revelarse. Minimalista en argumento, producción y elenco, Pugh carga con esta película que fue nominada a diversos premios importantes (incluidos el BAFTA y el Goya) y que pasó por festivales internacionales (como Toronto y San Sebastián, donde fue premiada), lo que puso a la actriz en el mapa.
Probablemente la película de mayor renombre (hasta ahora) para Florence Pugh, pues le mereció la nominación al Oscar como Mejor actriz de reparto: ‘Mujercitas’. Basada en la novela clásica de Louisa May Alcott (que se ha vuelto una lectura obligada en las escuelas estadounidenses), esta bien podría ser la adaptación cinematográfica definitiva. Pugh interpreta a una de las cuatro hermanas de la familia March, que vive una rutina bucólica mientras esperan el regreso de su padre de la guerra. El resultado es una película con mucha alma, romance y ligereza con grandes actuaciones (principalmente de Saoirse Ronan, también nominada al Oscar), en una historia que emociona con los pequeños hechos cotidianos. Hay que destacar que la directora Greta Gerwig (‘Lady Bird’) adoptó una estructura no lineal para contar la historia a diferencia del libro, lo que exige mayor atención del espectador para comprender los diferentes pasos del tiempo.
Y ahora pasamos del drama romántico de época a una de las películas de terror más originales de los últimos años –testimonio de la versatilidad de Pugh–. El segundo largometraje del director Ari Aster (director de ‘El legado del diablo’), ‘Midsommar: el terror no espera la noche’ es la clase de película que puede tener dos efectos radicalmente distintos en el espectador: una fascinación completa por sus ideas, o un rechazo absoluto por ellas. Así como en el clásico setentero ‘The Wicker Man’, esta producción se inserta en el subgénero del horror folk para confrontarnos con un mundo en el que lo terrible no es sólo su violencia visual (que es bastante considerable), sino los desafíos que propone a los conceptos de relaciones románticas, el amor, la vida y la muerte. Visualmente es espectacular, y el desempeño de Pugh la acabó de consolidar como estrella en ascenso.
Y sí, Pugh también hace comedia. Muy raramente se muestra un abordaje tan honesto de la vida familiar como en ‘Luchando con mi familia’, que también es una película biográfica de deportes. La película se beneficia del carisma de la actriz y de su mezcla lúdica de sentimentalismo, humor irónico y ternura lograda por el director Stephen Merchant. Sin duda, esta familia te robará el corazón mientras te hace reír en el proceso.