Tal y como su título lo indica, ‘Ted Bundy: la confesión final’ (‘No Man of God’) es una exploración en la mente del asesino más famoso de Estados Unidos. Por eso, no hacen falta muchas locaciones: un cuarto de interrogatorio y un agente del FBI (Elijah Wood, ‘El Señor de los Anillos’) son lo único necesario para profundizar en la psicología de Ted Bundy. Una película que te dan ganas de devorar para encontrar respuestas de un acontecimiento atroz real.
El director Sam Mendes (conocido por Belleza americana y 007: Operación Skyfall) se inspiró en historias contadas por su abuelo, Alfred Mendes, para contar el viaje de dos soldados británicos que deben cruzar el frente alemán en plena Primera Guerra Mundial, con la misión de entregar un importante mensaje a un general aliado. Todo el largometraje está formado de largas tomas de aproximadamente ocho minutos de duración, dando al espectador la impresión de un enorme plano secuencia (casi) ininterrumpido (tal como hizo Alfred Hitchcock con La soga). Aunque no sucede exactamente en tiempo real, esto proporciona una profunda sensación de realidad, lo que nos hace entrar de lleno en su impactante y amarga historia. La película es un logro mayor en cuanto a fotografía (a cargo del legendario Roger Deakins), y cuenta con un elenco de grandes actores británicos, que incluye a nombres de la talla de Andrew Scott, Benedict Cumberbatch, Colin Firth y Mark Strong, entre otros. Pero quienes se llevan las palmas son los dos actores protagonistas, Dean-Charles Chapman (Game of Thrones) y George MacKay (Capitán Fantástico). Una gran experiencia cinematográfica que debe verse en la forma más inmersiva posible, sin potenciales interrupciones.
A veces, sólo queremos “dar play” y embarcarnos en un viaje divertido, que no exija mucho de nuestras (cansadas) neuronas. Turno de día (Day Shift), de Netflix, te da exactamente eso. En la película, Jaime Foxx (Django sin cadenas) es Bud, un padre que se ve amenazado por la posibilidad de que su ex esposa se mude al otro lado del país, llevando consigo a su hija. Para evitarlo, él necesita ganar más dinero en el trabajo –que resulta ser, dada la casualidad, matar vampiros–. Sin embargo, también debe lidiar con su nuevo compañero en las calles (Dave Franco, de The Disaster Artist: Obra maestra). El resultado es una producción que mezcla elementos de paternidad con buddy comedy policiaca (como Arma mortal), además de sangriento gore, el subgénero de terror. Lamentablemente, lo entretenido llega a perderse en un guión confuso, con muchos huecos y que no sigue las reglas que establece para su universo ficticio, además de una villana (interpretada por la mexicana Karla Souza) que no funciona. Ahora, si quieres ignorar todo eso, vas a encontrar algo para “apagar tu cerebro” y que logra algo de sustancia con la actuación de Franco y, principalmente, la presencia de Snoop Dogg. Esto último es impresionante: el rapero ni siquiera necesita abrir la boca para arrancarnos una sonrisa.
Basada en el musical de Broadway homónimo, 13: El musical (13: The Musical) es la historia de Evan Goldman (Eli Golden), un chico entrando a la adolescencia que acaba de sufrir el divorcio de sus padres, por lo que debe mudarse de Nueva York a un pueblito de Indiana. Ahora, debe hacer amigos y volverse popular lo más pronto posible para que su bar mitzvá sea realmente épico. Es la típica historia de chicos que están dejando atrás la niñez, tratando de encajar y lidiar con la vida de adulto. Incluso si la trama no es lo más original, los números musicales son realmente espectaculares y las canciones son verdaderamente pegajosas y optimistas, por lo que es una excelente película si buscas algo para levantar el ánimo y sonreír.